Narra David:
Ya era muy de noche, debían de ser las 2 de la madrugada, iba a entrar a robar a una taberna, el problema es que estaba muy cerca del castillo y la guardia real podría verme.
Me baje de Ulises, mi caballo, y fui andando con el agarrado hasta la entrada de la taberna, por suerte la guardia real no se dio ni cuenta.
Dejé a Ulises en la puerta y entre sigilosamente a la taberna, pero un momento, ¿estaba abierta?
Oí un ruido, debía de haber otro ladrón dentro, que mala pata.
-lo siento, no sabía que ya había alguien robando-dije
El ladrón se paró en seco y se acerco a mí, se paró justo en frente de una ventana por la que entraba la luz de la luna….
-¿eres una chica?-pregunté sorprendido
Vi como se miraba de arriba abajo
-sí, eso creo-dijo ella
Se quedó mirándome
-un momento, ¡tú eres el tipo que me robo el caballo!- dijo la chica mientras ponía su espada en mi cuello
-vaya, que pequeño es el mundo, jaja-dije nervioso
Estaba dispuesta a matarme, pero los dos oímos como Ulises relinchó
Miramos los dos hacia la puerta, venía la guardia real.
En un momento que la chica estaba distraída salí de la taberna, me monté en Ulises y me aleje de allí.
Mientras me estaba alejando mire hacia atrás, la chica estaba corriendo hacia otro camino, me entro el remordimiento y decidí ir a ayudarla. Di la vuelta y corrí hacia ella con el caballo.
-¡eh, morena!-le grité cuando estaba lo suficientemente cerca de ella
Le tendí la mano y en un gesto rápido la chica se subió al caballo, era realmente ágil.
-deberías agarrarte a mi-le dije
-no pienso tocarte después de haberme robado el caballo-dijo ella enfadada
-tú misma-añadí
En un momento en que tomamos una pequeña curva la chica estuvo a punto de caerse del caballo, no tuvo más remedio que agarrarse a mí. Sonreí
La guardia real nos pisaba los talones, pero en un momento dirigí a Ulises a unos grandes arbustos y nos escondimos detrás, consiguiendo así despistar a la guardia real.
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